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  • Foto del escritorMeet Your Tour Guide MX

🇲🇽 El Rey de la Selva Maya está en peligro por Tita Ulloa.

La gran diversidad cultural de Mesoamérica tiene profundas raíces ligadas a su entorno físico, fueron aquellos antiguos pobladores quienes tejieron su cosmovisión en paralelo a la naturaleza circundante de aquel tiempo, la imponente figura del jaguar y su amplia distribución en el país fueron clave para convertirlo en una pieza fundamental de la concepción de este tejido biocultural.



Fotos de Raúl Padilla, Cámaras de fototrampeo de Jaguar Wildlife Center

 

Distintos nombres le dieron, ocelotl, yaguareté, el tigre, el pinto,nawel, uturunku, la oncca, Haxoj Coxpoj y Balam entre otros, todos se refieren a la misma especie, el jaguar, (Panthera Onca).


Personalmente encuentro un paralelismo conector de la importancia del gran felino desde principio de los tiempos hasta el presente de nuestros días, hubo un tiempo en que el gran felino jugó un papel protagónico en múltiples ámbitos de la antigua América, vinculandolo con el poder político, dentro prácticas chamánicas, con la agricultura, la fertilidad, regidor del cielo nocturno, ligado a los poderes subterráneos del inframundo o como patrono calendárico.


Se calcula que al momento de la llegada de los europeos a América había más de cien mil jaguares, actualmente ha perdido el 50% de su hábitat histórico en todo el continente.

Evidente en el pasado, el jaguar cohabitan en el espacio socializado por los humanos, su morada fue, es y debería seguir siendo la selva y las cuevas.


Características importantes de los jaguares.


El jaguar pertenece a la familia de los felinos del género Panthera el cual comparte con otras 4 especies, el tigre, el león, el leopardo y el leopardo de las nieves el cuál es el único que no puede rugir.


Se cree que los felinos son capaces de rugir debido a adaptaciones morfológicas de su estructura anatómica, en el caso de los félidos se debe a un hueso que se encuentra en la garganta llamado hioides, el jaguar no ruge como un león africano o un tigre asiático sino que hace una especie de potente “ronquido” emitiendo un “UH UH” gutural, corto y rasposo.


Su hábitat preferentemente es en las selvas tropicales y bosque subtropicales que estén no a más de mil metros de altura, es ahí donde puede encontrar mayor biodiversidad y por lo tanto más variedad de alimento, así como agua, pero cabe mencionar que es capaz de habitar en manglares, áreas montañosas, desiertos y bosques de pino templado. Se mueve constantemente, ya sea para ir en busca del sexo opuesto o por la necesidad de rotar las áreas de caza y por lo general se desplaza por caminos habituales y de fácil acceso, como brechas naturales, veredas hechas por el hombre, orillas de arroyos, cauces secos y cañones.


Históricamente habitaban todo el territorio americano, actualmente se limita a áreas forestales fragmentadas, aisladas y de difícil acceso, se ha perdido más del 40 % de su distribución en el país. Habita en ambas costas de México, desde Sonora y Tamaulipas hacia el sur, hasta la península de Yucatán. La densidad de sus poblaciones varía significativamente de una región a otra, las poblaciones más grandes de jaguar se encuentran en el sureste de México, en los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas.



Mapa de distribución histórica del jaguar en América. Imagen de wwf.org.mx

 

Para delimitar su territorio orina sobre arbustos y árboles y luego hace un “rascadero”, gracias a su fino olfato puede detectar en la orina de otro el sexo, el tiempo que lleva depositada y además si una hembra estuviera en celo.

Es un excelente trepador y nadador, acostumbra a descansar en lugares frescos, con sombra y lejos de los insectos durante las horas más calurosas del día y durante las primeras horas al entrar la noche.


Es un cazador oportunista y requiere de grandes extensiones de tierra para subsistir de manera natural, se encuentra en la cima de la cadena alimenticia, regulando así el crecimiento poblacional de sus presas naturales, eliminando a los animales enfermos y débiles, evitando la dispersión de enfermedades.


En México sus principales presas son los coatis (Nasua narica), pecaríes (Tayassu Tajacu y Pecari Tajacu), armadillos (Dasypus Novemcinctus), el tepezcuintle (Cuniculus Paca), venados (Mazama Temama y Odocoileus Virginianus), mapaches (Procyon Lotor), varias especies de tortugas, peces y hasta lagartos, entre otros.


Una de las formas más efectivas para conseguir alimento es gracias a su mandíbula, la cual es la más fuerte de todos los felinos. Una forma de cazar a su presa es morderlos en el neurocráneo (la nuca), causando una muerte instantánea debido a la fractura del cráneo. Su dieta equivale a un jabalí grande o un venado y por lo general casa dos veces por semana.

Su amplia variación de especies dentro de su dieta y el estar en la cima de la cadena trófica lo convierte en una de las especies consideradas "sombrilla" o "bandera", funcionando como un canal para la conservación de todo el ecosistema en el que habita, beneficiando a un sinnúmero de especies y garantizando también los servicios ambientales que nos brindan, por lo tanto el felino más grande de América es también un indicador de la salud de un ecosistema.


Imagen via acam.wikia.org

 

Los jaguares adultos en México pesan entre 35 y 80 kg. En el noroeste del país el promedio de peso de los machos es de aproximadamente 50-60 kg y hembras de 35-45 kg, mientras que en el occidente los machos pesan entre 40 y 65 kg y las hembras entre 25 y 40 kg.


Cuando una hembra de jaguar se encuentra en celo, (al parecer durante 4 días y entrando en calor cada 44 aproximadamente) está inquieta, orina y rasca el suelo con sus patas traseras dejando así señales de su presencia mientras recorre parte de su territorio en busca de un macho y sus rugidos que pueden durar toda la noche pueden escucharse a gran distancia. Si el macho los percibe comienza también a rugir esperando que su llamada sea contestada y sigue su rastro, hasta que la encuentra. El cortejo va acompañado de agresivas caricias y jugueteos hasta que por fin la hembra se eche boca abajo para ser montada y el macho la sujeta por la nuca con los colmillos, este mordisco que en otras circunstancias podría ser mortal, es sólo un suave pellizco para estimular a la hembra. El apareamiento puede repetirse veinte veces o más al día. Mientras dura el celo, la pareja se mantiene unida, al concluir el periodo de celo la hembra no permite la compañía del macho y se separan.


La gestación dura aproximadamente 105 días, y la hembra puede tener desde una hasta tres crías los cuales abren los ojos hasta después de dos semanas, los amamanta 2 o 3 meses hasta que comienza a darles carne y a los 3 meses comienzan a salir con la madre para comenzar a aprender técnicas de cacería específicas para sus diferentes futuras presas, como moverse con agilidad, astucia y silenciosamente para no ser detectados. Los cachorros no son suficientemente fuertes para sobrevivir solos hasta el año y medio de edad y dependen de su madre hasta los dos años cuando son más corpulentos y tienen más experiencia para subsistir solos. La madurez sexual de los machos es hasta los 3 años.

Las nuevas generaciones de jaguares tienen que enfrentarse a las grandes perturbaciones producidas por actividades humanas y luchan contra la pérdida de su entorno.


 

Amenazas para la Subsistencia del Jaguar.


A pesar de que el jaguar cuenta con toda la habilidad, astucia y fuerza para matar con gran facilidad a un hombre, prefiere evitarlo y para suerte tanto del jaguar como del hombre, no existen casos de jaguares que hayan atacado. Lamentablemente es el hombre el que si caza al jaguar furtivamente, podría ser que sea debido a que ha tenido poca confrontación con el hombre y esta falta de experiencia lo hace una presa relativamente fácil para la caza ilegal, lo cual está vetado desde 1987.


Hoy en día el jaguar es una especie amenazada y en peligro de extinción catalogado como una especie de conservación prioritaria, todo esto de acuerdo a varias leyes, tratados o listados (NOM-059-SEMARNAT-2010, IUCN Red List, CITES, ICMBIO, entre otros).


La pérdida y fragmentación de su hábitat es una de las principales amenazas que enfrenta esta especie ya que necesita grandes extensiones de territorio para sobrevivir. Los factores principales para que esta degradación de su territorio ocurra es la pérdida de vegetación, los grandes desarrollos de infraestructuras habitacionales o industriales y las actividades agrícolas. Todo esto provoca que las poblaciones de jaguares se aíslen y sean más vulnerables, aparte de que esta especie tiene problemas de variabilidad genética lo cual naturalmente pero a largo plazo sería una estrategia para su supervivencia.


En ciertas regiones de México los jaguares compiten por el alimento con los pobladores pues los pecaríes, venados, tepezcuintles, armadillos o coatíes han pasado también a formar parte de la dieta local. Al no encontrar alimento en la selva, es común que el jaguar vaya tras el ganado. Este conflicto con algunas comunidades humanas es provocado por la cacería furtiva de las mismas especies que forman parte de la dieta del jaguar.


Otra gran amenaza que enfrentan en todo América es la cacería como trofeo, desde 1963 la UICN emitió una resolución para prohibir su comercialización, gracias a eso en 1975 CITES enlisto a la especie en el Apéndice I evidenciando el gran problema que genera la cacería a este felino y amenaza su supervivencia.


Acciones Recientes para su Conservación


En 1997 por los gobiernos de los países que conforman la región mesoamericana y en el 2002 en México, se implementó el CBM (Corredor Biológico Mesoamericano) la cual es una iniciativa de ordenamiento territorial. El CBM en México se desarrolla en los estados de Chiapas, Quintana Roo, Yucatán y Campeche y comprende 5 corredores.


Como una de las acciones más recientes a favor de la conservación del Jaguar se presentó un compromiso global para salvarlo con el nombre de “Plan Jaguar 2030: Plan Regional para la Conservación del Felino más grande del Continente y sus Ecosistemas”. Este proyecto está enfocado en el fortalecimiento del Corredor Jaguar que va desde México hasta Argentina, asegurando paisajes prioritarios de conservación de esta especie para el año 2030.


No podemos dejar de mencionar la gran labor de la organización mexicana sin fines de lucro ´Jaguar Conservancy´, constituida por diversos especialistas de larga trayectoria en la conservación que conjugaron su experiencia y proyectos, identificando la necesidad de atender cabalmente el objetivo de conservar la riqueza natural y atender las necesidades urgentes de conservación del capital natural de México. Ellos trabajan en conjunto o en proyectos individuales, su gran misión es la conservación de especies, hábitats y corredores silvestres de México, particularmente del jaguar y su hábitat, en beneficio de las comunidades locales. Su trabajo está dirigido a dos sitios claves para la conectividad: la Selva Maya, en el Corredor Biológico Mesoamericano y la Sierra de Tamaulipas en el Corredor Biológico de la Sierra Madre Oriental.

En Quintana Roo la Asociación Civil Jaguar Wildlife Center, trabaja para la conservación de la fauna silvestre y el medioambiente, a través de acciones integrales como la educación ambiental, investigación, rescate, monitoreo y rehabilitación de fauna silvestre.

Y por último, es importante agradecer a Raúl Padilla quien lucha por la preservación del Jaguar y en lo personal, me hizo apasionarme más por este maravilloso felino, con su gran trabajo de monitoreo de jaguar y compartiendo siempre sus amplios conocimientos sobre la fauna local.

"Hoy en día la preservación del jaguar es crucial para mantener el equilibrio natural del cual dependemos todas las especies".

Texto por Tita Ulluoa.



BIBLIOGRAFÍA


Valverde Valdés, María del Carmen, “El jaguar entre los mayas. Entidad oscura y ambivalente”, Arqueología Mexicana núm. 72, pp. 47-51.

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