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  • Foto del escritorMeet Your Tour Guide MX

🇲🇽 Me Late Chocolate, tienda local: La Historia de Alita y Charly.

Me late chocolate tienda local nace un 3 de septiembre de 2017 en el número 80 de la avenida central en Teopisca Chiapas, pero la idea fue concebida tres años atrás durante un viaje de tres semanas por carretera por el mismo estado.


Alita y Charly, dos guías de turistas comprometidos en el turismo a sustentable y mercado justo.

 

Alita y yo nos conocimos en una pequeña comunidad en medio de la selva de la península de Yucatán llamada Pacchen cuyo nombre significa “pozo inclinado”. Aún recuerdo cuando nos conocimos frente a la Laguna del Caimán, que es como los lugareños bautizaron a este cuerpo de agua, unas horas después nos tomamos una taza de café frente a una de las lagunas de Cobá, recuerdo que el estacionamiento del sitio arqueológico estaba inundado por un ciclón que recién había golpeado el estado de Quintana Roo, hace unos días cumplimos 7 años juntos.


Ale es egresada de la carrera de Turismo Sustentable por la Universidad del Caribe, cuenta con un máster por la Universidad de Grenoble en Francia de “Ocio, deporte, medio ambiente y turismo”, yo por mi parte soy egresado de la carrera de Gastronomía por la Universidad Lucerna y cuento con un diplomado por la universidad de la Y.M.C.A. en Administración del tiempo libre, desde el principio supimos que compartíamos sueños e ideales pues nos apasionaba la idea de poder interactuar con personas de distintas culturas, idiomas y tradiciones, es por eso que nos sumergimos en el mundo de los tours y nos certificamos como guías federales de turismo ante la Secretaría de Turismo de nuestro país.


En total trabajamos en la Riviera Maya como guías de turismo, ella durante 4 años y yo durante 9. Un día decidimos que era hora de emprender nuestro propio negocio. Opciones teníamos algunas, pero la que más nos atrajo fue montar una cafetería pues nuestro gusto por el brebaje amargo y negro lo compartimos desde que nos conocimos, así como el gusto por la buena comida. Así fue que comenzamos a ahorrar para poder emprender y comenzar la aventura.


Unos años mas tarde nos encontrábamos embarcados en un viaje por carretera en el estado natal de Alita, Chiapas, la idea era perdernos en sus mas remotas comunidades e interactuar con los locales de una manera más personal. Recuerdo que dentro de las muchas cosas que sucedieron en ese viaje, conocimos a doña Bertha García, productora tradicional de chocolate y madre de dos hijos que ahora están comprometidos con sus cacaotales muy cerca de las faldas del volcán Tacaná, justo en la frontera sur de México. Doña Bertha es la tercera generación de chocolateras tradicionales, aún hoy termina su chocolate en metate y sueña con enseñarle a su recién nacida nieta el arte que ella aprendió de su abuela.


Conociendo a los productores locales.

 

Fue así como empezamos a hacer una agenda de contactos en una libreta que aún conservamos, conocimos productores de café, miel, tascalate, frutas, licores y muchas cosas más. Nos dimos cuenta de algunos factores en común en todas esas familias: producen de manera artesanal, llevan varias generaciones haciendo lo que hacen, sus productos no sólo son artesanales sino de muy buena calidad y en la mayoría de los casos viven en comunidades de muy difícil acceso. Recuerdo que cuando anotamos los datos de contacto les mencionamos que “un día les llamaríamos para hacer negocio juntos”


La fecha llegó, antes de lo esperado, nuestro casero nos avisó que vendería la casa donde habíamos vivido cerca de tres años en Playa del Carmen, esa fue la situación que nos sacó de nuestra zona de confort, presentamos nuestra renuncia y antes de un mes ya estábamos de viaje con nuestra mudanza hacia Chiapas; tardamos aproximadamente tres meses en acondicionar el local, armar nuestro plan de trabajo, fueron muchas noches de desvelo, muchas veces vimos el amanecer mientras instalamos muebles, la barra de la cafetería, los muebles de la cocina, así fue como vimos nacer nuestro “Me late chocolate tienda local”


Recuerdo cuando empezamos a hacer esas llamadas, “hola somos Alita y Charly, ¿nos recuerdan?... hace unos años estuvimos en su casa… ya vamos a abrir la cafetería” , hicimos pruebas de menú, varias veces nos vinieron a visitar nuestros amigos productores que ahora serían nuestros proveedores, cenamos juntos, soñamos juntos y recuerdo que el día de la inauguración compartimos la emoción con todas esas familias de amigos por ver sus productos en nuestra cafetería.


Iniciando la cafeteria.

 

Casi un año después iniciamos otro proyecto que se llama “El mercadito de Teopis” cuyo objetivo es reunir a productores locales de Teopisca y sus alrededores, nos sentamos a platicar con el entonces presidente municipal y le platicamos que nuestro pueblo necesitaba atraer más turismo, estamos en una carretera muy importante que conecta San Cristóbal de las Casas con puntos estratégicos como la frontera sur, los Lagos de Montebello, la cascada Velo de novia entre otros, que mejor forma de atraer turismo e impulsar la economía local que con un mercado de productores locales, desde entonces el Mercadito de Teopis se instala en el parque central de nuestro municipio cada 15 días los fines de semana para mostrarle a los turistas todo lo que se produce en Teopisca, dulces típicos, talabartería, artesanía en barro, comida típica, embutidos y la famosa cecina por la cual se le dió el apodo a los locales de “carne salada”.


Un año más tarde nació un proyecto más “La casita azul, tienda de consumo consciente” nos vimos en la necesidad de ampliar la cafetería y destinar otro espacio para la venta de productos artesanales y la promoción del consumo consciente, de usar solo los recursos que necesitamos y no más para poder darle un respiro a nuestro planeta, en el mismo lugar donde está La casita azul tenemos nuestros pequeños huertos en los que cosechamos una buena parte de nuestros alimentos y subimos videos a nuestras redes sociales compartiendo nuestro continuo aprendizaje para lograr la autonomía alimentaria.

La casita Azul (Der). El Mercado de Teopis (izq).

 

Nos dimos cuenta de que los huertos caseros, la economía circular y la autonomía alimentaria son piezas clave en la defensa de nuestro planeta y nuestros ecosistemas contribuyendo en la mejora de la economía familiar. La mayoría de las veces cuando le preguntas a alguien si le gustaría sembrar sus propios alimentos se le vienen a la cabeza imágenes de miles de hectáreas con tractores gigantes cosechando maíz o trigo, pero esas ideas fueron muy hábilmente instaladas en el imaginario colectivo por las grandes transnacionales que nos venden su “alimento” procesado e industrializado en las cadenas de supermercados, la realidad es que con muy poco espacio y algo de trabajo todos podemos empezar a cosechar nuestra comida, para problemas globales, soluciones locales.


Huerto Orgánico.

 

Poco a poco seguimos sumando esfuerzos con más personas para mostrarle a nuestras comunidades que no es imposible contar con alimentos de calidad cosechados localmente. Estamos trabajando con una cooperativa de más de cien micro productores de café orgánico y en noviembre de 2019 nace “La vieja molienda Café”, nuestra marca de café, con ella buscamos generar más oportunidades para que los pequeños cafeticultores accedan a la movildad social, nos manejamos bajo los preceptos del comercio justo, se pagan salarios justos a todas las personas involucradas en la cadena de valor agregado de nuestros granos y al mismo tiempo se ofrece un café de gran calidad y sabor a un precio justo. Hoy en día ya contamos con distribuidores en Estado de México y Riviera Maya, siempre con la idea de que “juntos podemos más”


En febrero de 2020 cuando apenas se hablaba de una posible cuarentena, nos involucramos en la producción de pan de masa madre, siguiendo la misma línea de que las personas puedan llevar a sus mesas alimentos de verdad, libres de tantos aditivos que hoy por hoy están bajo la lupa por su clara relación con la proliferación de enfermedades crónico degenerativas. Hicimos alianzas con tiendas de productos orgánicos y hoy nuestro pan se vende en tres municipios de Chiapas, la panificación nos ha mantenido suficientemente ocupados durante la cuarentena y es una actividad desestresante.


Nuestra cafetería tuvo que evolucionar, durante la cuarentena, se ofreció servicio solo para llevar pero hoy abrimos solo los fines de semana pues el resto de la semana estamos ocupados en la panificación, pedidos de café y otras tantas actividades. Hace unos meses fuimos invitados a ser parte de Slow Food, una organización mundial con sede en Italia que justamente difunde y promueve los ideales que hicieron nacer cada uno de nuestros proyectos, la soberanía alimentaria, los alimentos buenos, justos y limpios, la capacitación de la población para poder acceder a todo eso. Hoy formamos parte de la Alianza de cocineros de Slow Food que rescata y promueve las técnicas tradicionales y ancestrales de cocina.

Productos de Me Late Chocolate

 

Esperamos que cada día nazcan más proyectos como los nuestros, poder de alguna forma inspirar a otros para accionar por el bienestar de nuestras comunidades como un día nos inspiraron Pili y Goyo de "El Hongo" en Playa del Carmen. En una ocasión cuando aún vivíamos en Playa del Carmen, desayunando con Alita en El Hongo se sentó Goyo con nosotros a platicar y le dije todo lo que pensábamos hacer en Chiapas y la forma en que él, su esposa y su proyecto nos inspiraban. Recuerdo que me dijo “Charly, por eso nombramos a este espacio El Hongo, pues queremos que sus esporas viajan lejos y surjan más lugares así” .


Los invitamos a seguir nuestras redes sociales en Facebook e Instagram, los esperamos en Teopisca Chiapas, sus amigos Alita y Charly.


Redes sociales:




 

Texto y Fotos por Alita y Charly.

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